30 años de cooperación transfronteriza con INTERREG

La reapertura de la frontera entre España y Portugal el pasado 1 de julio, con la presencia de las más altas autoridades de ambos países en Badajoz y Elvas, puso de manifiesto la importancia vital que para la construcción europea significó la demolición de los puestos fronterizos, la supresión de los controles aduaneros y el fin de la incomunicación entre territorios cercanos que compartían el mismo paisaje.

La pandemia ha obligado a revivir de forma temporal una situación que ya se había borrado de la memoria y que ha ocurrido coincidiendo con los 30 años desde la creación de los programas europeos Interreg. La construcción de la Unión Europea es una tarea continua que se hace aún más necesaria en las fronteras existentes entre los países que la componen. La creación de un mercado único, la supresión de los aranceles, la libre circulación de las personas y las empresas, o la creación de una moneda común son una realidad que donde alcanza su mayor alto grado de eficiencia y visibilidad es en esas 40 regiones fronterizas de todo el territorio europeo, donde el trasiego de sus habitantes ha pasado a ser una escena cotidiana.

Durante todos estos años los contactos y las relaciones, incentivados por los sucesivos programas INTERREG, han ido alcanzando a todos los ámbitos y sectores de la población. Los proyectos conjuntos, los protocolos de actuación coordinada y la comunicación constante entre responsables de ambos lados de la frontera han propiciado colaboraciones importantísimas en el ámbito de la protección civil, en la conservación medioambiental de los parques naturales compartidos, en atención sanitaria, en la creación de redes de investigación conjuntas o en acciones para fortalecer el tejido productivo de los territorios.

Extremadura lleva tres décadas beneficiándose de su condición fronteriza. Las relaciones comerciales se han intensificado y Portugal es el país del que más importamos y al que más exportamos. Gracias a la cooperación se han tendido nuevos puentes, se han construido recintos feriales o se han compartido equipamientos de alta tecnología para el diagnóstico médico. Esta voluntad de querer caminar juntos también se plasma en la apreciación que Extremadura tiene en el país vecino, que cada vez es más apreciada por turistas y visitantes portugueses que saben que aquí son siempre bienvenidos.

La cooperación ha venido acompañada del conocimiento mutuo, del intercambio cultural de nuestras producciones artísticas, musicales o literarias, y de la creación de espacios en los que el carácter ibérico o hispano-luso es la piedra angular. En este tiempo también se han caído muros que parecían infranqueables: hace 30 años se empezó a impartir lengua portuguesa en Extremadura, en un proceso imparable que se salda con cientos de escuelas e institutos donde se aprende portugués, escuelas oficiales de idiomas, facultades universitarias y otras instituciones públicas y privadas que hacen que 20.000 personas en la región estén aprendiendo la lengua de nuestros vecinos.

Una pequeña muestra de los últimos años de estas relaciones se recoge en los anuarios de la EUROACE, editados por el Gabinete de Iniciativas Transfronterizas de la Dirección General de Acción Exterior, que sintetizan las acciones de cooperación desarrolladas  Extremadura y Portugal, y más concretamente con las regiones vecinas de Alentejo y Centro con las que se conforma la Eurorregión EUROACE.

Pero aún queda mucho trabajo por hacer. Tras estos 30 años se avecinan nuevos tiempos en los que la cooperación va a ser más necesaria que nunca, porque la realidad nos enseña que hay muchos problemas que no conocen ni saben nada de las líneas de los mapas. Sin abandonar los ámbitos en los que se ha trabajado, el futuro apunta hacia una cooperación con prioridades bien definidas: combatir el cambio climático, apostar por el transporte sostenible, facilitar el empleo y la movilidad, velar por la inclusión social, mejorar la educación y la formación, aumentar la competitividad de las pequeñas y medianas empresas o impulsar con fuerza la investigación y la innovación.

Las regiones fronterizas de Europa ocupan el 40% del territorio, pero solo tienen el 30% de la población. El reto demográfico es un desafío de primera línea para las áreas de frontera interior del continente y especialmente dentro de la península ibérica, donde la Raya luso-española es una las zonas más afectadas.

30 años después de que comenzara la cooperación transfronteriza en Europa, el continente se ha visto golpeado por una pandemia mundial que ha obligado a tener que cerrar las fronteras para tratar. Pero hemos aprendido que ya no es posible la vuelta atrás y que la cooperación transfronteriza seguirá ampliando horizontes al dictado de ese consejo africano que dice que para ir rápido es mejor ir solo, pero que para ir lejos hay que hacerlo en compañía.

 

Interreg 30 años