La producción portuguesa Porta-te bem, dirigida por Joana Alves, ha sido galardonada con el Premio Onofre al Mejor Cortometraje en la gala de clausura del 31 Festival Ibérico de Cine, celebrada el viernes 11 de julio en la terraza del Teatro López de Ayala de Badajoz y presentada por Marisol Torres.
El Premio Reyes Abades al Mejor Cortometraje Extremeño fue para Happy Hour, dirigido por Nico Romero y Álvaro Monje, y que ha sido rodado en la región. El Premio del Público en Badajoz fue para À medida que fomos recuperando a mãe, de Gonçalo Waddington, en Olivenza, para Ne me quitte pas, de Karim Hoo Do, mientras que en San Vicente de Alcántara fue la comedia All you need is love, de Dany Ruz. El Premio del Público Infantil fue para Lights, de Aitana Cantero y María Isabel Sáiz.
El Premio Luis Alcoriza del Jurado Joven, otorgado por un grupo de jóvenes seleccionados por la Fundación Academia Europea e Iberoamericana de Yuste, fue para De Sucre, de Cláudia Cedó, que también obtuvo el Premio a la Mejor Interpretación Femenina, concedido por AISGE, por el trabajo de la actriz Andrea Álvarez, en el papel de María, un personaje con discapacidad intelectual.
El cine catalán también se ha llevado premios en esta edición gracias a El Príncep, de Alex Sardá, y que ha recibido dos galardones: el Premio Onofre a la Mejor Dirección y la Mejor Interpretación Masculina, para Enric Auquer. Además, el cortometraje recibió el Premio AEC a la Mejor Fotografía, firmado por Artur-Pol Camprubí.
El Premio al Mejor Guion fue para el realizador portugués Gonçalo Almeida, por Atom & Void, mientras que la Mejor Música Original, reconoció el trabajo de Miguel Vilhena también en Porta-te bem, reafirmando el dominio del cine portugués en esta edición.
La ceremonia puso fin a una edición vibrante, con un jurado de alto nivel formado por la actriz Susi Sánchez, el crítico y fiscal Eduardo Torres-Dulce, la escritora y guionista María Zaragoza, la directora de fotografía Elisa Moreno y el director portugués Rui Pedro Sousa.
Con una programación cuidada, aforos completos y la consolidación de nuevas voces, el Festival Ibérico de Cine reafirma su posición como una de las citas imprescindibles del cortometraje en la península, y un puente entre Extremadura, España y Portugal. Esta 31ª edición se despide celebrando no solo los premios, sino también el compromiso con el cine que arriesga, emociona y transforma.